Twitter: ¿te sigo para que me sigas?

Tenemos una empresa, un proyecto o, simplemente, nos creamos nuestra primera cuenta en Twitter. Cambiamos el huevo y ponemos una imagen de perfil que nos represente, seguimos algunos de los usuarios recomendados por Twitter y empezamos a buscar otros que nos resulten interesantes. Pasan los minutos, pasan las horas, pasan los días… y nuestros seguidores no crecen, o lo hacen a un ritmo muy lento.

De repente, alguien nos dice: “¿Eso? Sigue a mil personas y conseguirás que te sigan 600, por lo menos”. Otro, con un poco más de sentido común, añade: “Pero que tengan algo que ver contigo, porque si no, no te van a devolver el follow”. Ni cortos ni perezosos, hacemos lo que nos indican nuestros amigos y seguimos a mil personas. Nuestros seguidores aumentan, muchos nos devuelven el follow y nosotros nos sentimos satisfechos con nuestro trabajo.

“Bien, ahora todos se enterarán de lo que hago, mis cientos de seguidores leerán mi blog o comprarán mis productos. ¡Soy famoso! Chúpate ésa, Twitter”, pensaremos. De nuevo, pasan los días e, incluso, las semanas y mientras nosotros nos dedicamos a vender hablar de lo bueno que somos, ni las visitas ni las ventas aumentan. Nadie responde a nuestros tuits. Tenemos muchísimos seguidores pero ninguno nos hace caso. “Esto de las redes sociales no sirve para nada”. Cerraremos nuestro Twitter y no querremos volver a saber nada del pajarito azul.

El problema, evidentemente, no radica sólo en el hecho de seguir usuarios porque sí. Faltan objetivos, falta estrategia, falta conversación y, como consecuencia de todo ello, nos faltan seguidores de calidad que realmente estén interesados en lo que tenemos que ofrecerles. La idea de “te sigo para que me sigas” no funciona. En Twitter, yo sigo a aquéllas personas que me resultan interesantes, a otras las sigo mediantes listas en función del contenido que tratan, pero nunca le devuelvo el follow a las cuentas que no me aportan nada (teniendo en cuenta que yo Twitter lo utilizo como herramienta profesional). ¿Qué ocurre? Que cuando las empresas que siguen esta técnica ven que no les devuelvo en follow, dejan de seguirme y… acabo teniendo una mala imagen de ellas. Le resta credibilidad a la marca y me hace pensar que sólo me ven como un número en su informe a final de mes, que no les importo como cliente y que, además, no se han enterado de qué va esto del Social Media.

¿Cómo consigo seguidores, entonces?

Trabajando mucho. Nada bueno se consigue sin esfuerzo. De lo que se trata es de generar una comunidad en torno a nuestra marca, nuestro producto, nuestros valores. Transmitamos cuáles son, seamos humanos en redes sociales aunque hablemos a través de cuentas corporativas. ¡Conversemos!, y eso implica hablar, pero también escuchar. Participemos en debates y sí, sigamos a gente de nuestro sector, pero porque nos resulten interesantes. Respondamos a sus tuits, hablemos con ellos. Publiquemos contenido interesante y no intentemos venderle la moto a nadie. Sólo así nos integraremos en los medios sociales, sólo así conseguiremos que nos presten atención y sólo así crearemos comunidad. Comprar seguidores, seguir para que te sigan y otro tipo de técnicas similares te darán cantidad, pero no calidad. ¿Es eso lo que quieres?

Fuente: Lucía Jiménez Vida

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